La “aventura empresarial hasta Logic Design”, como el mismo Dachs lo titula, trata sobre el camino que lo trajo hasta la agencia, el cual se ha ido construyendo a través de diversos tramos a los que no se le han dado un orden específico. Es una historia que está presente entre los pasillos de la agencia, en los desayunos y a veces entre los comentarios que surgen mientras trabajamos, siempre se cuela algún dato que no conocíamos y alimenta nuestra curiosidad por Dachs.

Así que el día para reunir las piezas de este rompecabezas y armarlo había llegado: fue una mañana de finales de verano, en la que nos sentamos en una de las salas de la Casa de les Punxes con un café.

Todo comienza en Sant Feliu de Codines, un municipio de la provincia de Barcelona donde desde muy joven Ferran Dachs comienza a sentir especial atracción por el diseño gráfico, aprovechando cada vez que se le presentaba la oportunidad de diseñar el poster para promocionar una fiesta o evento local. “De esta época se podría decir que la Barcelona pre y post olímpica tuvieron su parte de culpa en mi inclinación hacia el diseño por todo lo que se desarrolló a nivel arquitectónico, interiorista, industrial y gráfico, convirtiendo la ciudad en un referente”, agrega.

Más adelante, sin sorprender con su decisión, entra a estudiar en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Barcelona ubicada en Llotja, y al finalizar comienza a trabajar en un negocio de emprendimiento familiar dedicado al interiorismo. Sin embargo, la personalidad creativa de Dachs necesitaba explorar otros terrenos, y aquí la conversación se torna más interesante haciendo necesario otro café.

En Gallifa, para quienes no lo conocen se trata de un pequeño pueblo situado en pleno entorno rural, Dachs abre un restaurante para corresponder a su pasión por la gastronomía de su país. Ya no sigue abierto, pero en este punto Ferran hace una pausa acompañada de una expresión como si se trajera algo entre manos, saca su móvil, nos muestra lo que actualmente dedica una pequeña parte de su tiempo, y retoma la conversación: “me siento heredero de una tradición, de la cocina de las madres, de las abuelas, y de todo aquél que se ha sentido apasionado por la cocina, traspasando parte de su historia y de su creatividad a través de la comida”, y es por eso que actualmente lidera junto a otros colegas un proyecto gastronómico llamado Màstertast 182, en el que cada dos meses organizan encuentros con chefs dedicados a la gastronomía catalana para ofrecerles la oportunidad a otras personas de poder compartir momentos exclusivos, al mismo tiempo de nutrir sus curiosidades culinarias.

La experiencia de Dachs es sumamente rica porque, al final de todo, siempre ha estado enfocada en un solo objetivo: la creatividad puede estar presente en donde menos te lo esperes; un aspecto que se ve reflejado en cada detalle de su trabajo. De hecho, después de experimentarse creativamente en la gastronomía, entró a formar parte de un estudio de arquitectura, época en la que conoció a Dani y Raquel Muñoz y quienes les han permitido acompañarlos hasta el día de hoy en su aventura profesional.

Once años han pasado desde aquel momento y actualmente Dachs lidera el departamento creativo y de diseño con un espíritu siempre optimista, contagiando su motivación por aprender, explorar nuevos caminos, y vencer satisfactoriamente los retos que implica cada uno de los proyectos de Logic Design.

Bárbara Flores Lugo,
Communications Manager